"Malleus Maleficarum" es el libro más famoso sobre brujería. Fue escrito en 1486 por dos monjes dominicos, Kramer y Sprenger, por orden del Papa Inocencio VIII. Durante tres siglos fue el instrumento principal de la Inquisición para luchar contra la brujería en Europa.
"El Martillo de las Brujas" está considerado como el instrumento más sanguinario para la caza de brujas. En él se describen los poderes y prácticas de éstas, sus relaciones con el demonio y como descubrirlas. En el se decía que si a una mujer la acusaban de bruja, es que lo era. Para demostrarlo nada mejor que utilizar métodos de tortura. El libro explicaba también métodos para liberar el cuerpo del demonio que lo poseía
Los inquisidores vieron rápidamente el negocio que podían hacer tomando por bandera el texto. Todos los costes del juicio, investigación para espiar a las supuestas brujas, las comidas de centinelas y jueces, y las gratificaciones de los verdugos por cada bruja quemada recaían en la familia de la bruja.
A cada bruja se le obligaba a delatar a otras brujas de su entorno y con ello conseguían afianzar la idea de que la brujería y el diablo realmente existían. Los inquisidores hacían creer a los creyentes que miles de brujas se juntaban en un aquelarre y que salían volando , para conseguir quemar a estas mujeres en la hoguera.
En Gran Bretaña se creó la figura del "punzador" o buscador de brujas que recibían una gratificación por cada mujer que señalaban como bruja y era ejecutada. Para ello buscaban las "marcas del diablo": cicatrices, manchas de nacimiento, etc.
La quema de brujas empezó a decaer a partir del siglo XVI. La última ejecución se produjo en Inglaterra se colgó a una mujer y a su hija "por provocar una tormenta por quitarse las medias".
Redacción